www.myspace.com/razzaherejescrewSon... cosas.
Para todos aquellos escritores que dejan entrever su verdera naturaleza bajo la luz de un flexo. [[Accesit en el Certamen "Blogs con huella 2008"]]
Todo está en oscuridad y sólo se escucha el jazz de fondo. Humo en la habitación, un cigarro ardiendo en el cenicero y THC por mis pulmones. Una hermosa mujer a mi lado, tumbada en la cama, durmiendo plácidamente tras follar conmigo toda la noche, como la rubia de la noche anterior. ¿Cómo describirlo? El cielo. Mi propio cielo. En este momento mi organismo experimenta una explosión de placer y felicidad que me estoy habituando a tener cada noche desde hace unos meses. Pero no puedo evitar pensar.
El otro día cuando me subí al escenario me entró pánico. Vi cientos de cabezas esperando oírme sacar notas insospechadas de mi saxofón. Normalmente no les defraudo. “La quintaesencia del saxofonista”, así me llamaron. Exageran, yo sólo me limito a tocar lo que quieren mis dedos. Yo les dejo ir y ellos no me fallan. Y tengo una muy buena banda. El pianista es alucinante, alguna vez le he oído tocar piezas clásicas… “
¡Qué manera de divagar! Lo que venía diciendo es que me entró pánico al ver que tantas personas esperaban maravillas de mí. Y, por primera vez me pregunté: ¿y si les defraudo? Este pensamiento me dejó verdaderamente tocado, estuve pensando en ello mientras volvíamos a casa en la furgoneta. Soy humano, no soy infalible. De momento no ha pasado, pero cuando pase mucha gente se defraudará conmigo. No sé cómo me he podido volver un músico tan reconocido en cuestión de meses, la verdad. Ha sido un ascenso meteórico. Pero no me fío de la situación. Alguien una vez dijo que “la fama es una amiga veleidosa”. Debió de ser alguien inteligente. Ahora todo es sexo, drogas y jazz, pero, ¿quién sabe qué me deparará el mañana? Quizás en tres meses esté tocando de nuevo en locales de mala muerte. Quizás en cuatro meses esté muerto en la bañera o tirado en alguna cuneta. No lo puedo saber y es algo que me preocupa de verdad.
Trato… trato de llevarlo con la mayor madurez y racionalidad posible. No se me ha subido a la cabeza ni nada, pero aún no he encontrado el eje exacto. Es realmente duro si tienes conciencia de lo que eres ahora, de en lo que te has convertido. Todo pasa demasiado rápido en este mundo. Realmente… estoy desbordado por esta situación. Las drogas y las mujeres ayudan a sobrellevarla, pero no es suficiente. Son placeres momentáneos, no solucionan problemas. Y la música, ¡o, mi vida! Tampoco tú eres suficiente para acallar los murmullos de una mente atribulada, a pesar de que
cuando toco me siento vivo
y muerto a la vez,
me siento… en el Nirvana,
expresando todo lo que tengo dentro
mediante unos tubos de metal
con alma de jazz.
Pero, ¿qué más dan todo este tipo de elucubraciones y pensamientos vanos? Se supone que debo hacer lo que se espera de mí. Mañana será otro día igual con un concierto en otra ciudad igual, con un público igual, con mujeres iguales y momentos de felicidad exactamente iguales a los de hoy. La música será distinta, eso sí. Siempre lo es aunque toque lo mismo. Cuando los sentimientos llaman a mi puerta no puedo evitar exhalarlos por el saxo.
PUERTA – Toc, toc!
YO – ¿Quién es? (pregunto desconfiado)
TRISTEZA – Soy la tristeza, que vengo a hacerte compañía.
YO – No eres bienvenida, no puedes entrar.
TRISTEZA – (agresiva) ¡Pues entraré por la fuerza!
Una discusión, un corazón roto y un mal viaje después no debes intentar no llorar, aunque sea utilizando un saxofón. Es la mayor y mejor catarsis para un músico.
Las cosas tampoco tienen pinta de ir tan mal en unos meses, la verdad es que me va bastante bien, pero no puedo… evitar pensar que cualquier cosa puede salir mal. Lo decía Jung en su teoría de la dinámica de la psique: cualquier deseo atrae a su opuesto. Sé que va bien y deseo que siga así, pero en el fondo de mi inconsciente deseo que algo salga mal en algún momento. He estado leyendo mucho sobre psicoanálisis últimamente. Y filosofía, mucha filosofía. Que nunca falte la filosofía.
Y, vaya, ya se despierta la princesa y me mira con cara de “¿estoy soñando?”, pero no, nena, no estás soñando, acabas de tener la mejor noche de tu vida con el mejor saxofonista de todos los tiempos. Disfruta de tu mañana conmigo, cariño, pero no demasiado. No vayas a enamorarte del señor Charlie Parker.


