sábado 25 de abril de 2009

RAZZA SOUND SYSTEM

www.myspace.com/razzaherejescrew

Son... cosas.

domingo 8 de febrero de 2009

JAZZ


Todo está en oscuridad y sólo se escucha el jazz de fondo. Humo en la habitación, un cigarro ardiendo en el cenicero y THC por mis pulmones. Una hermosa mujer a mi lado, tumbada en la cama, durmiendo plácidamente tras follar conmigo toda la noche, como la rubia de la noche anterior. ¿Cómo describirlo? El cielo. Mi propio cielo. En este momento mi organismo experimenta una explosión de placer y felicidad que me estoy habituando a tener cada noche desde hace unos meses. Pero no puedo evitar pensar.

El otro día cuando me subí al escenario me entró pánico. Vi cientos de cabezas esperando oírme sacar notas insospechadas de mi saxofón. Normalmente no les defraudo. “La quintaesencia del saxofonista”, así me llamaron. Exageran, yo sólo me limito a tocar lo que quieren mis dedos. Yo les dejo ir y ellos no me fallan. Y tengo una muy buena banda. El pianista es alucinante, alguna vez le he oído tocar piezas clásicas… “La Campanella”, esa era. Y, en serio, era orgásmico. El batería es genial, el bajista también… ¡todos lo son! Y yo… solamente soy uno más de la banda. Aunque yo soy el que les paga a todos (Risas). No, en serio, son muy buenos chicos y unos músicos estupendos.

¡Qué manera de divagar! Lo que venía diciendo es que me entró pánico al ver que tantas personas esperaban maravillas de mí. Y, por primera vez me pregunté: ¿y si les defraudo? Este pensamiento me dejó verdaderamente tocado, estuve pensando en ello mientras volvíamos a casa en la furgoneta. Soy humano, no soy infalible. De momento no ha pasado, pero cuando pase mucha gente se defraudará conmigo. No sé cómo me he podido volver un músico tan reconocido en cuestión de meses, la verdad. Ha sido un ascenso meteórico. Pero no me fío de la situación. Alguien una vez dijo que “la fama es una amiga veleidosa”. Debió de ser alguien inteligente. Ahora todo es sexo, drogas y jazz, pero, ¿quién sabe qué me deparará el mañana? Quizás en tres meses esté tocando de nuevo en locales de mala muerte. Quizás en cuatro meses esté muerto en la bañera o tirado en alguna cuneta. No lo puedo saber y es algo que me preocupa de verdad.

Trato… trato de llevarlo con la mayor madurez y racionalidad posible. No se me ha subido a la cabeza ni nada, pero aún no he encontrado el eje exacto. Es realmente duro si tienes conciencia de lo que eres ahora, de en lo que te has convertido. Todo pasa demasiado rápido en este mundo. Realmente… estoy desbordado por esta situación. Las drogas y las mujeres ayudan a sobrellevarla, pero no es suficiente. Son placeres momentáneos, no solucionan problemas. Y la música, ¡o, mi vida! Tampoco tú eres suficiente para acallar los murmullos de una mente atribulada, a pesar de que

cuando toco me siento vivo

y muerto a la vez,

me siento… en el Nirvana,

expresando todo lo que tengo dentro

mediante unos tubos de metal

con alma de jazz.

Pero, ¿qué más dan todo este tipo de elucubraciones y pensamientos vanos? Se supone que debo hacer lo que se espera de mí. Mañana será otro día igual con un concierto en otra ciudad igual, con un público igual, con mujeres iguales y momentos de felicidad exactamente iguales a los de hoy. La música será distinta, eso sí. Siempre lo es aunque toque lo mismo. Cuando los sentimientos llaman a mi puerta no puedo evitar exhalarlos por el saxo.

PUERTA – Toc, toc!

YO – ¿Quién es? (pregunto desconfiado)

TRISTEZA – Soy la tristeza, que vengo a hacerte compañía.

YO – No eres bienvenida, no puedes entrar.

TRISTEZA – (agresiva) ¡Pues entraré por la fuerza!

Una discusión, un corazón roto y un mal viaje después no debes intentar no llorar, aunque sea utilizando un saxofón. Es la mayor y mejor catarsis para un músico.

Las cosas tampoco tienen pinta de ir tan mal en unos meses, la verdad es que me va bastante bien, pero no puedo… evitar pensar que cualquier cosa puede salir mal. Lo decía Jung en su teoría de la dinámica de la psique: cualquier deseo atrae a su opuesto. Sé que va bien y deseo que siga así, pero en el fondo de mi inconsciente deseo que algo salga mal en algún momento. He estado leyendo mucho sobre psicoanálisis últimamente. Y filosofía, mucha filosofía. Que nunca falte la filosofía.

Y, vaya, ya se despierta la princesa y me mira con cara de “¿estoy soñando?”, pero no, nena, no estás soñando, acabas de tener la mejor noche de tu vida con el mejor saxofonista de todos los tiempos. Disfruta de tu mañana conmigo, cariño, pero no demasiado. No vayas a enamorarte del señor Charlie Parker.


domingo 9 de noviembre de 2008

QANDO VAND

Había una vez un grupo de música que se llamaba Qando Vand. Tenían un guitarrista, un bajista, un baterista, un saxofonista, un trompista, un percusionista y un cantante, el cual es el administrador de este blog.
El día 14 de Noviembre, viernes, a las 10 de la noche, este grupo da un concierto en la Fonte de Unta, Betanzos...

Y VAMOS A MONTARLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Estáis invitados todos a mi primer concierto oficial con la Qando Vand (Hay carteles y todo xDDDD)!!

Pasad la bola!!

jueves 25 de septiembre de 2008

Myrddin (I)


Bleidd olfateó el ambiente. Sonrió para sus adentros. Un olor tan estrambótico no podía ser de otra persona. Seguro que lo había hecho a propósito para confundir sus sentidos, pero delatándose al mismo tiempo. Jugando como siempre. Su olor a demonio era mucho más penetrante que ese olor a loba en celo que se había creado alrededor. Pero hijo de un incubo tenía que ser... Siempre le había gustado todo ese tipo de parafernalia de prestidigitador, algo que Bleidd siempre le había reprochado. Pupilo, ¿cuántas veces te habrá dicho tu maestro que la fuerza está en la naturaleza? Pero tú ya lo sabes, ¿no, druida?
El lobo trató de situar a su pupilo en el bosque. Era demasiado fácil: apestaba a hembra. Una frase se dibujó en su cabeza astuta. "Myrddin, te he encontrado. Ven hacia mí". Dos segundos después justo encima de su cabeza olía a demonio. Bleidd se apoyó sobre sus cuartos traseros y sacó la lengua para transpirar mirando hacia arriba.
- ¿Crees que soy tan viejo como para no oler tu hedor a demonio, niño? - proclamó el viejo lobo al viento. El mago, apoyado sobre la rama de un roble, se mesó la barba blanca.
- La verdad, pensaba que para un lobo el olor de una hembra en celo sería más fuerte que el de un demonio... - reflexionó el druida mirando para el anciano que se encontraba clavado al suelo, apoyándose en un cayado y mirandolo con gesto irónico.
- El celo de las lobas no es en otoño, pedazo de alcornoque - reprendió el anciano. Myrddin rió.
- ¡Maestro, ya soy un hombre hecho y derecho! ¡No me reprendas por mi ignorancia!
- ¡Unos azotes con una vara verde era lo que merecías, bribón! - gruñó el viejo, avanzando hacia el norte, pasando por debajo de la rama.
- Vamos, maestro, no te enfades. Era una broma - dijo Myrddin bajando de la rama y caminando al lado de su maestro.
- No estoy enfadado. Pero sabes que fue un error irte a vivir con ese caudillo en su fortaleza. Un druida debe estar en la naturaleza, no entre piedras.
- Anciano, Artorius es un buen hombre y un buen rey.
- ¡Es romano! Los romanos sólo han traído sangre a estas tierras... - se lamentó el lobo. Myrddin paró de andar, aturdido por las muestras de xenofobia de su maestro, pero enseguida se apresuró a alcanzar a aquel anciano de paso ligero.
- Bleidd, maestro, Artorius sólo es mitad romano, su madre era igual de galiain que nosotros. Y está casado con la bella Gwenhwyfar. Quizá sea mitad romano, pero es galiain de corazón.
- ¡No me creo tal patraña! - dijo el maestro enfadado. Myrddin se plantó delante de él, resuelto y lo hizo frenarse.
- Bleidd, Artorius porta a Kaledfwlc'h.
Aquello fue como un jarro de agua fría sobre el lomo de Bleidd. En su mente se juntaron el asombro y la perplejidad para formar una especie de orgullo insultado iracundo que no pudo contener en el pecho. Myrddin se acercó a su maestro para comprobar que estaba bien, ya que nunca lo había visto en aquel estado de rabia, pero este le enseñó los dientes para que no sobrepasara su límite de distancia.
- Un romano atreviéndose a tocar esa espada... qué insensatez... ¡qué digo! ¡Qué sinsentido! - gruñó el lobo. Myrddin suspiró.
- Él es el que debe empuñarla. La espada no deja a otros agarrarla.
- ¡Cállate, ignorante! ¡Tú deberías empuñar esa espada, Myrddin Emrys! ¡Tú eres el heredero del dios! ¡Tú te reíste de todos aquellos druidas que te querían sacrificar! Tú y sólo tú, druida. Pero tú prefieres perderte entre las piernas de esa aprendiz tuya, esa Morgain - escupió Bleidd enfadado. Myrddin fue a decir algo, pero si lo decía quizás fuese para rematar la mala situación, por lo que calló en favor de la concordia.
- Maestro, ya habíamos hablado de ella. Habíamos quedado en no volver a tocar ese tema - dijo pausadamente Myrddin. Bleidd tomó aire y lo soltó con fuerza.
- Sabes que no me gusta esa chica. Me da malas vibraciones.
- ¿Qué malas vibraciones?
- Tú no lo entiendes. Tienes los sentidos atrofiados.
- Creo que no te entiendo.
- Huele a mala persona.

miércoles 24 de septiembre de 2008

INVASIÓN



Y crece como mala hierba,
de forma anárquica y espontánea,
antes de que te percates
invadirá tu país,
tu región,
tu zona,
tu ciudad,
tu barrio,
tu casa.
Te invadirá a ti si te descuidas.
Esto son sólo palabras,
y aunque verdaderas,
no albergan ni la mitad de la verdad de la totalidad del asunto.
La invasión es inminente.
Está muy cerca.
Id preparando el trasero.
La cultura te va a azotar, Ignorancia.

Comandante Diego Salgado

jueves 11 de septiembre de 2008

AMAGO


- El señuelo ha funcionado, ha caído en la trampa.
- Estupendo, salten a la fase 3.
- Pero... señor, ¿ya?
- Se nos está haciendo tarde.
- ... Usted está al mando.
- Eso es.
- Abro. Inicio de fase 3 de inmediato. Espero confirmación. Cambio.
- Recibido. Inicio de fase 3 en marcha. Espero que sepan lo que hacen. Cambio.
- Pásemelo.
- Recibido. Soy el jefe. Confíe en mí. Cambio.
- Confío en usted. Corto.
- Ahora todo depende de su habilidad.

Varias cuerdas largas como lianas cayeron del acristalado techo de aquella crucial sala. En la noche, con las luces apagadas, se vislumbraban figuras resbalando por las cuerdas y apenas se oía el ruido de sus pies al caer. Todo estaba absolutamente planeado, todos sabían lo que tenían que hacer.
La figura más alta se acercó al cuadro de luces. Se agachó, se sacó la mochila de la espalda y de una funda sacó un aparato indistinguible en la oscuridad. En silencio, alzó el dedo pulgar en señal de aprobación. Una de las figuras, de aspecto nada destacable en comparación con las otras, pero la persona que parecía manejarlo todo entre sus dedos de marionetista, asintió con la cabeza. se dirigió corriendo hacia la puerta principal y de una patada en la pared trepó hasta el dintel de la alta puerta. Abrió su mochila y sacó otro aparato. Era más pequeño, como una caja. Colocó el mecanismo de la "caja" para que estallara cuando se abriera la puerta. Bajó y dio una orden silenciosa al tercer individuo, que estaba de una esquina a otra del lugar colocando unos cañones que apuntaban hacia la puerta. El individuo corrió un cable desde uno de los cañones hasta el aparato del hombre alto. La persona de los cañones alzó el pulgar como lo había hecho el otro. El que parecía el coordinador miró al techo y vio caer a veinte personas del mismo modo que lo habían hecho ellos. Empezaron a hacer cosas varias, esparciéndose por el lugar sin parar quietos y en silencio. Había varias personas colgando cosas del techo. Aquella parte, por su posición con respecto al enorme tragaluz, quedaba a oscuras y no se podía divisar nada, solamente bultos que cruzaban de un lado a otro columpiándose en negras lianas de fibra.
La luna estaba preciosa aquella noche, pero todavía persistían los rastrojos de nubes negras del día lluvioso. Una nube pequeña tapó la plata astral momentáneamente. Cuando la luna volvió a salir de ese pequeño obstáculo, un mínimo haz de luz reflejó en el filo de un cuchillo. El coordinador echó la mano al oído y susurró algo. Había recibido la orden. Todos a sus puestos. El hombre que portaba el cuchillo se colocó detrás de la puerta.

(Aparecen tres personajes. Uno de estatura media, complexión fuerte y aspecto importante. Tiene el pelo cano y lleva un bigote imponente. Su mirada dura intimida. El segundo es un hombre alto, delgado, de pelo corto y nariz aguileña que luce un auricular en su pabellón auditivo externo derecho. El tercero es un hombre más bien bajo, de pelo rizo y rubio, de complexión atlética y una sonrisa triste en el rostro. Están los tres en la azotea de un edificio, iluminados por la luz de la luna, como esperando algo.)
HOMBRE ALTO - (Al micrófono que tiene en su muñeca) La nutria está llegando a su madriguera.
RADIO - Recibido.
HOMBRE MEDIO - Esperemos que triunfe.
HOMBRE BAJO - Nos colgarán si no lo hace, ¿no? (Pregunta resignado)
HOMBRE ALTO - (Lo mira cínicamente) Digamos que sí.
HOMBRE MEDIO - Déjense de tonterías y concéntrense en la misión.
HOMBRE ALTO - (Al micrófono de su muñeca) La nutria está a punto abrir el agujero.
RADIO - De acuerdo, vamos allá. Suerte.
(Cambio de escena. Es la sala en la que se infiltraron todas aquellas personas. Se ve el aparatito que había colocado el individuo alto. Sale una lucecita roja y unos dígitos en un panel pequeño, como en una cuenta atrás. Se enfoca a la puerta, se nota el esfuerzo que hace la puerta por abrirse. Los dígitos llegan a cero, se encienden las luces, los cañones de los laterales se ponen en marcha y enfocan con una luz azul y naranja hacia la puerta, hacia un individuo de pronto sorprendido por el estallido que acaba de ocurrir encima de él y la lluvia de serpentinas que cae sobre su cabeza. Del techo comienzan a descender cintas de colores y empieza a sonar la música).
TODOS - (A coro) ¡¡Sorpresa!!
(El hombre, primero sorprendido, pero después sonriendo ante las sonrisas de tanta gente que lo mira de forma radiante, descubre primero las grandes mesas allí colocadas, llenas de exquisitas viandas y buen vino. Acto seguido mira el cartel que cuelga del techo y dice: FELICIDADES POR TUS 40 AÑOS EN LA SECRETA!!!)

Un hombre salió de detrás de la puerta, vestido de esmoquin, con una sonrisa profidén y un cuchillo hacia el homenajeado y posó el cuchillo en una mesa, yendo después a abrazar al hombre de la fiesta.
Mientras repartía gracias y recibía felicitaciones, un francotirador disparó desde el techo acristalado sobre su cuerpo dos veces. El pánico no cundió entre los presentes y el francotirador fue inmediatamente fusilado por treinta pistolas que descargaron sus balas sobre él. El homenajeado murió en el acto debido a la bala del calibre 50 que le había destrozado el pecho y la cabeza. A esa misma hora en un hospital de la capital... nació su nieto.

Diego Salgado Travanca (o no)

lunes 18 de agosto de 2008

The Marley Brothers - Could you be loved



Una reunión familiar. A pesar de ser de diferentes madres se llevan de lujo. Es... emocionante. Al menos para mí lo ha sido. Además, cantando un clásico de su padre, como es "Could you be loved" Echad un vistazo.

Ladies n' Gentlemen: Ziggy, Stephen, Ky-Mani and Damian Marley in da place! Greetings from Jah Almighty, Lion o' da Tribe o' Judah! Bless we, Dada! JAH!! Rastafari...